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Kraken nació un 24 de Septiembre del 2020. Es un legítimo Husky Siberiano rojo.

Kraken llegó por azares del destino, en realidad no queríamos tener más cachorros en casa más que a Kaizen, pero mi mamá que sabía de mi depresión por la pérdida de Katana decidió regalarme a Kraken… él se encontraba dentro de una tienda muy famosa en México en aquel entonces llamada +Kota y, por su edad, sólo tenía una semana más para que alguien lo comprara, de lo contrario se lo llevarían a no sé dónde.

Entonces, mi mamá me pidió que lo fuéramos a ver a fin de que si me gustaba me lo regalaba. Fuimos y entendí porque nadie se lo llevaba, era tremendo. Y no quería que él sufriera, así que con mucho amor lo llevamos a casa. Su mirada era de miedo, miedo a no saber a dónde iría ahora, pero cuando llegamos a casa y vio a Kaizen, de verdad, sus ojos se abrieron y se le iluminó la cara, no podía creer que había un amigo, un compañero con quien jugar y desde ese momento se volvieron inseparables. Se tenían el uno al otro para hacer travesuras, para correr, para dormir para todo.

Kraken tiene un alías el cual es; El Ingeniero. Porque le gustaba meterse por debajo de mi camioneta y arrancar los cables o masticar lo que viera al igual que las orejas de Kaizen. Recuerdo que siempre que jugaban Kraken al verse rebasado por Kaizen lo mordía las orejas para que el otro llorara y perdiera su juego de cuerpo a cuerpo, pues cabe mencionar que la mordida de un Calupoh es fuerte.

Kraken como todos los Huskies era de bebé, travieso, hacía hoyos en el jardín, mordía todo, arrancaba todo y se escapaba para ir por él y no se lo robaran. Pero aún con eso, siempre ha sido cariñoso, muy lindo, siempre tiene una sonrisa en la cara, y con esos ojos azules sólo me arranca suspiros.

Recuerdo una vez, que debíamos llevarlo al veterinario para cumplir con su cuadro de vacunación. Así que le pusimos su collar y su correa, regularmente los llevábamos juntos a todos lados, es decir; Kaizen y Kraken iban juntos hasta para las revisiones médicas sólo que en esa ocasión no era necesario llevar a Kaizen pues sólo faltaba el refuerzo de la rabia para Kraken. Mi esposo empezó a manejar y Kraken iban en el asiento de atrás, sin embargo su carita era de tristeza. Imagino que se preguntaba en dónde estaba su hermano, por qué estaba sólo dentro de esa cosa con ruedas, yendo a quién sabe dónde.

Así que con la misma tristeza de ese momento pasó para que le pusieran su vacuna, volvió a subir a la camioneta y nos fuimos de regreso a la casa, hubo un momento en el que su carita cambió, se percató de que era el camino de regreso a casa y, cuando le abrimos la puerta corrió de inmediato a sus hermano para abrazarlo y volcarse en el piso junto con él. Ahí supe que Kraken era feliz y que ambos se querían mucho.

Escucho mucho decir que la gente abandona a los ejemplares de dicha raza por lo hiperactivos que son. Yo agradezco el haber tenido a mi Kraken para ser un compañero de vida no sólo de Kaizen, pero el mío también por poner alegría con sus ocurrencias y porque hoy por hoy es quien me ve con mucho amor y siempre busca que lo abrace. Kraken es más que un Husky Siberiano rojo, Kraken significa la paz de Kaizen, es quien en nombre de los dos nos exige ser puntales para la hora del desayuno y la comida, es quien me exige realizar las caminatas diarias y quien habla y se queja si algo no es de su gusto. Kraken es ese compañero fiel, amoroso y cómplice que todos quisiéramos tener en la vida.

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